martes, 28 de febrero de 2012

...lenguaje, realidad, interpretación...textos de la hermenéutica gadameriana...



“El lenguaje es un fenómeno humano originario; el lenguaje no es sólo una de las aptitudes de que dispone el hombre que vive en el mundo, sino aquello por lo cual los hombres tienen un mundo .Los animales pueden abandonar su ambiente de origen y vagar por toda la tierra, sin por esto llegar a liberarse de la dependencia en relación con el ambiente. El alzamiento  por encima del ambiente significa en cambio, para el hombre, elevarse al mundo, y no indica un abandono del ambiente, sino una nueva posición en relación con él, una actitud libre y distanciada.Tener un mundo significa relacionarse con el mundo, requiere estar despegados de aquello que en el mundo nos viene al encuentro hasta el punto de poderlo representar. Este poder es a un tiempo tener-mundo y tener-lenguaje. En virtud de la originaria lingüisticidad  del humano ser en el mundo, quien tiene lenguaje “tiene” al mundo. Con la libertad general del hombre respecto al ambiente también es dada su libre facultad de hablar, y por lo tanto también la base de la multiplicidad histórica de los modos en que el hablar  humano se relaciona con el único mundo.El mundo no es algo distinto de las visiones dentro de las cuales se presenta. Es cierto que los “mundos” históricos, que se suceden en el curso de la historia, son distintos entre sí y del mundo actual. Sin embargo, es siempre un  mundo humano, o sea un mundo lingüístico, el que se presenta en toda tradición.  La verdad no es tanto un “aferrar” (la lengua no es ningún instrumento, ningún utensilio) cuanto un “habitar” o un “pertenecer” a alguna cosa (el ser-lenguaje encerrado en las diferentes comunidades y tradiciones históricas) que se manifiesta a través de una serie in-finita de “mensajes” y de “voces”. Die Sprache spricht, “el lenguaje habla”, no el hombre. Nosotros más bien estamos estructurados por la lengua, que es propiamente nuestra, en todo nuestro propio saber, en todo el saber del mundo. La verdad es que nosotros estamos siempre en “casa”, por lo que se refiere a la lengua (“el lenguaje es la mansión del ser” Heidegger) El lenguaje precede a todo aquello que está reconocido y enunciado como algo que  es. Como tal, el lenguaje se identifica con el horizonte del mundo (welthorizont); o es más, con el mundo mismo, entendido como el todo circunscribiente dentro del cual solamente algo resulta accesible .Este llegar a expresión del ser en el lenguaje coincide al mismo tiempo con el llegar a expresión de todo aquello que  puede ser objeto de comprensión. Sein, das verstanden werder kann ist Sprache. “El ser, que puede llegar a ser comprendido, es lenguaje”.Aquello que es objeto de conocimiento y de discurso está siempre comprendido en el horizonte del lenguaje, que coincide con el mundo. El lenguaje es el médium en el cual los interlocutores se comprenden y en el cual se verifica el acuerdo sobre la cosa. No hay cosa, donde no hay  lenguaje. La conciencia hermenéutica sabe que no puede haber en relación con el objeto, un vínculo inmediatamente válido e indiscutido .Hermenéutica es una expresión o un concepto que en un primer momento tenía un sentido muy específico: el arte de la interpretación de los textos; pero la hermenéutica es el modelo de nuestra experiencia del mundo en general. En este sentido la hermenéutica tiene una función filosófica, auténtica, universal .Interpretar quiere decir estar en relación, a un tiempo, con la “cosa misma” que se manifiesta a través de la tradición, y con una tradición a partir de la cual la “cosa” puede “hablarme”. El intérprete tiene una precomprensión fundada de la cosa porque pertenece existencialmente a una historia constituida y determinada por la cosa misma que se le da para interpretar. ¿El arte de la comprensión histórica consiste en verdad en la capacidad de trasladarse a horizontes distintos del propio? ¿Se puede, en general, hablar de distintos horizontes cerrados, en este sentido? No hay dos horizontes separados, sino un horizonte único, grande e íntimamente móvil dentro del cual la vida humana vive y que la define como proceder y transmitirse. La comprensión es siempre el proceso de fusión de estos horizontes. La fusión de horizontes que se sucede en la comprensión es obra específica del lenguaje; por ello todo aquello que llega a ser transmitido llega a ser contemporáneo de cualquier presente. El lenguaje es un medio en el cual “yo” y “mundo” se conjugan, o mejor se presentan en su originaria congeneridad: ésta es la idea que ha guiado nuestra reflexión.”



*Textos seleccionados de Hans-Georg Gadamer (1900-1998); “Verdad y método” (Warheit und methode), 1960.




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