jueves, 8 de marzo de 2012

"...Comienzo y orígenes de la filosofía..." Karl Jaspers...


“...La historia de la Filosofía como pensar metódico tiene sus comienzos hace dos mil quinientos años, pero como pensar mítico mucho antes.
Sin embargo, comienzo no es lo mismo que origen. El comienzo es histórico (...). Origen es, en cambo, la fuente de la que mana en todo tiempo el impulso que mueve a filosofar. (...)
Este origen es múltiple. Del asombro sale la pregunta y el conocimiento; de la duda acerca de lo conocido, el examen crítico y la certeza; de la conmoción del ser humano y de la conciencia de estar perdido, la cuestión de su propio ser. Representémonos ante todo estos tres motivos.
 Primero. Platón decía que el asombro es el origen de la Filosofía. Nuestros ojos nos “hacen ser partícipes del espectáculo de las estrellas, del sol y de la bóveda celeste”. Este espectáculo nos ha “dado el impulso de investigar el universo. De aquí brotó para nosotros la Filosofía, el mayor de los bienes deparados por los dioses a la raza de los mortales”: Y Aristóteles
( añade ): “Pues la admiración es lo que impulsa a los hombres a filosofar: empezando por admirarse de lo que les sorprendía por extraño, avanzaron poco a poco y se preguntaron por (...) el origen del Universo”.
El admirarse impulsa a conocer. en la admiración se cobra conciencia de no saber. Se busca el saber, pero el saber mismo no “para satisfacer ninguna necesidad común”. (...)
 Segundo. Una vez que he satisfecho mi asombro y mi admiración con el conocimiento de lo que existe, pronto se anuncia la duda. Los conocimientos se acumulan, pero ante el examen crítico no hay nada cierto. Las percepciones están condicionadas por nuestros órganos sensoriales y son engañosas o en todo caso no concordante con lo que existe fuera de mí.
Nuestras formas mentales son las de nuestro humano intelecto: se enredan en contradicciones insolubles; por todas partes se alzan unas afirmaciones frente a otras. (...)
Tercero. Estamos siempre en situaciones. Las situaciones cambian, las ocasiones se suceden. Si no se les aprovecha, no vuelven más. Puedo trabajar por hacer que cambien determinadas situaciones. Pero hay otras que son, por su esencia, permanentes aun cuando se altere su apariencia momentánea: no puedo menos de morir, ni de padecer, ni de luchar; estoy sometido al azar; me hundo inevitablemente en la culpa.
A estas situaciones fundamentales de nuestra existencia las llamamos situaciones límites. Quiere decir que son situaciones de las que no podemos salir y que no podemos alterar. La conciencia de estas situaciones límites es, después del asombro y de la duda, el origen, más profundo aún, de la Filosofía (...)
Estos tres influyentes motivos – la admiración y el conocimiento, la duda y la certeza, el sentirse perdido y el encontrarse sí mismo- no agotan lo que nos mueven a filosofar en la actualidad.
En estos tiempos, que representan el corte más radical de la existencia, tiempos de una disolución inaudita y de posibilidades sólo oscuramente atisbadas, son sin duda válidos, pero no suficientes, los tres motivos expuestos hasta aquí. Estos tres motivos resultan subordinados a una condición, la de comunicación existencial entre los seres humanos...”
Karl Jaspers, La Filosofía, Méjico, F. C. E. , Breviarios, 1965, pp. 15-17 y 21.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada