sábado, 17 de marzo de 2012

..."La transparencia del mal. Ensayo sobre los fenómenos extremos", 1991 (Selección de textos)...Jean Baudrillard...



"...Tiempo atrás, en un oscuro proyecto de clasificación, yo había invocado una trilogía del valor. Una fase natural del valor de uso, una fase mercantil del valor de cambio, una fase estructural del valor-signo. Una ley natural, una ley mercantil, una ley estructural del valor(....) Después de la fase natural, la fase mercantil, la fase estructural, ha llegado la fase fractal del valor. A la primera correspondía un referente natural, y el valor se desarrollaba en referencia a un uso natural del mundo. A la segunda correspondía un equivalente general, y el valor se desarrollaba en referencia a una lógica de la mercancía. A la tercera corresponde un código, y el valor se despliega allí en referencia a un conjunto de modelos. En la cuarta fase, la fase fractal, o también fase viral, o también fase irradiada del valor, ya no hay ninguna referencia, el valor irradia en todas las direcciones, en todos los intersticios, sin referencia a nada, por pura contigüidad. En esta fase fractal ya no existe equivalencia, ni natural ni general, ya no se puede hablar realmente de ley del valor, solo existe una especie de epidemia de valor, de metástasis general del valor, de proliferación y de dispersión aleatoria (...)Es el esquema propio de lo fractal, y es el esquema de nuestra cultura. Cuando las cosas, los signos y las acciones están liberadas de su idea, de su concepto, de su idea, de su valor, de su referencia, de su origen y de su final, entran en una autorreproducción al infinito. Las cosas siguen funcionando cuando su idea lleva mucho tiempo desaparecida. Siguen funcionando con una indiferencia total hacia su propio contenido. Y la paradoja consiste en que funcionan mucho mejor. (...) Irresistiblemente, el derecho adopta esa curva maléfica que hace que si una cosa es obvia, cualquier derecho sea superfluo, y si se impone la reivindicación del derecho, significa que la cosa se ha perdido; el derecho al agua, al aire, al espacio, significan la desaparición progresiva de todos esos elementos el derecho de respuesta indica la ausencia de dialogo, etc. (...)
 Así pues, el verdadero problema, el único problema es: ¿dónde se ha metido el Mal? En todas partes: la anamorfosis de las formas contemporánea del Mal es infinita. En una sociedad que a fuerza de profilaxis, de eliminación de sus referencias naturales, de blanqueamiento de la violencia, de exterminio de sus gérmenes y de todas las partes malditas, de cirugía estética de lo negativo, solo quiere vérselas con la gestión calculada y con el discurso del Bien: en una sociedad donde ya no existe ninguna posibilidad de nombrar el Mal, este se ha metamorfoseado en todas las formas virales y terroristas que nos obsesionan.(...) El terrorismo bajo todas sus formas es el espejo Transpolítico del Mal. (..)A fuerza de expulsar de nosotros la parte maldita y de dejar brillar únicamente los valores positivos, nos hemos vuelto dramáticamente vulnerables al menor ataque viral (...) Todo lo que expurga su parte maldita firma su propia muerte. Así reza el teorema de la parte maldita.
La energía de la parte maldita, la violencia de la parte maldita, es la del principio del Mal. Bajo la transparencia del consenso está la opacidad del mal, su tenacidad, su obsesión, su irreductibilidad, su energía inversa trabajando por doquier en el desarreglo de las cosas, en la viralidad, en la aceleración, en el desbocamiento de los efectos, en la superación de las causas, en el exceso y la paradoja, en la extrañeza radical...
El principio del Mal no es moral; es un principio de desequilibrio y de vértigo, un principio de, complejidad y de extrañeza, un principio de seducción, un principio de incompatibilidad, de antagonismo e irreductibilidad. No es un principio de muerte, sino, muy al contrario, un principio vital de desunión (...) Ahora bien, si el otro siempre puede ocultar a otro, el Mismo jamás oculta a otro que no sea él mismo. Tal es nuestro ideal-clon actual: el sujeto expurgado del otro, expurgado de su división y entregado a la metástasis de sí mismo, a la pura repetición. Ya no es el infierno de los otros, es el infierno de lo Mismo..."

Lucio Olivera "Tela di tagliata" 1960
Jean Baudrillard (Reims, Francia, 29 de Julio de 1929 - París, 6 de Marzo de 2007) Fue un filósofo y sociólogo, crítico de la cultura francesa. Su trabajo se relaciona con el análisis de la postmodernidad y la filosofía del postestructuralismo.
«El simulacro no es lo que oculta la verdad .
Es la verdad la que oculta que no hay verdad.
El simulacro es verdadero»
Jean Baudrillard (Fuente: UNAB)


* "Picos gemelos" ("Twin Peaks") de David Lynch
"El sueño del cuarto rojo"



* Dos genios reunidos: Baudrilliard y Lynch


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