sábado, 3 de marzo de 2012

..."Gran Hermano (Big Brother)" en la obra "1984" de Orwell...



 George Orwell, (escritor indio-inglés, 1903-1950) narra en “1984”, su  obra más famosa, la verificación de los peores temores acerca de un posible futuro (utopía negativa) donde el poder ejerce un control totalitario sobre el cuerpo y la mente.
En esta obra, el Partido único, liderado por un invisible líder, el “Gran Hermano”, se ha apoderado de la vida y de la mente de todos sus gobernados, hasta el grado de espiarlos a cada segundo con sus  numerosas cámaras instaladas hasta en los sitios más recónditos de la ciudad... 


El que controla el pasado controla el futuro; y el que controla el presente controla el pasado

GRAN HERMANO

                          “....Se esperaba que la neolengua supliera a la vieja lengua  hacia el año 2050. La  intención de la neolengua no era sólo proveer un medio de expresión a la cosmovisión y hábitos mentales propios de  los devotos del  Gran Hermano sino también  imposibilitar otras formas de pensamiento.
Lo que se pretendía era que una vez que la neolengua fuera adoptada de una vez por todos y la vieja lengua olvidada, cualquier pensamiento herético, es decir,  un pensamiento divergente de los principios  del Partido del Gran Hermano, fuera literalmente  impensable, o por lo menos en tanto que el pensamiento depende de las palabras.
 Esto se conseguía  inventando nuevas palabras  y  desvistiendo a las palabras restantes de cualquier significado heterodoxo  y a ser posible de cualquier significado secundario. Por ejemplo: la palabra “libre” aún existía en neolengua, pero sólo se podía utilizar en  afirmaciones como “este prado está libre de malas hierbas”. No se podía usar en su viejo sentido de “políticamente libre” o “intelectualmente libre” ya que la libertad política e intelectual ya no existían como conceptos y  por tanto necesariamente  no tenían nombre.
 La finalidad de la neolengua no era aumentar, sino disminuir el área del pensamiento, objetivo que podía conseguirse reduciendo el número de palabras al mínimo  indispensable.
A cualquier palabra, se le daba sentido de negación añadiendo  el prefijo “in”; poniendo por caso la palabra “bueno”, ya no habría necesidad de la palabra “malo”, ya que el significado  requerido se expresaba tan bien, o incluso mejor por  “inbueno”.  Además a una  palabra que fuese difícil de pronunciar  o que podía entenderse incorrectamente, se estimaba ipso facto  una mala palabra.
La mayor dificultad en la que se encontraban los  compiladores del “Diccionario de Neolengua” no era inventar nuevas palabras, sino la de precisar, una vez inventadas aquéllas cuál era su significado. Innumerables palabras como honor, justicia,  moralidad,  internacionalismo, democracia, ciencia  y religión  simplemente habían dejado de existir.
Todas las palabras agrupadas bajo los conceptos de libertad e igualdad, por ejemplo, se contenían en una sola, “crimenpensar”; mientras que todas las palabras reunidas bajo los conceptos de objetividad y racionalismo quedaban comprendidas en la única palabra “viejopensar”. Mayor precisión hubiera  sido  peligrosa...
Lo que se esperaba de un miembro del Partido era un punto de vista  similar al de los antiguos hebreos, que sabían, sin saber mucho más que todas las naciones aparte de la suya adoraban a “dioses falsos”. No necesitaban saber cómo estos dioses se llamaban. Probablemente cuanto menos supieran sobre ellos, mejor...De manera parecida, el miembro del  Partido sabía lo que constituía la correcta norma de conducta y de un modo increíblemente vago y general  lo que podía apartarle de ella.
Ninguna palabra era ideológicamente neutral. Palabras como, por ejemplo, “gozocampo”(campo de trabajos forzados) o “Minipax” (Ministerio de la Paz, es decir, Ministerio de la Guerra) significaban exactamente lo opuesto  de lo que parecían indicar( como el Ministerio  de la Verdad, que se ocupaba de manipular documentos o el del Amor, de la tortura y la desaparición forzosa). Lo que se requería, sobre todo  por razones políticas, eran palabras cortas  y de significado inequívoco que pudieran pronunciarse rápidamente y que despertaran el mínimo de sugerencias en la mente del parlante.
En relación con el nuestro, el vocabulario de la neolengua era mínimo, y continuamente inventaban nuevos modos de reducirlo. Así, la neolengua difería de la mayoría de otros lenguajes en que su vocabulario se empequeñecía en vez de agrandarse. Cada reducción era una ganancia, ya que cuanto menor era  el área para escoger, más pequeña era  la tentación de pensar.
 Por lo que se ha explicado,  podrá verse que en neolengua la expresión de opiniones heterodoxas era casi imposible. Por ende, quedaría descartada la posibilidad de cometer muchos crímenes y errores simplemente porque no tenían nombre y, en consecuencia, eran  inimaginables.
¿Adviertes  que el propósito de la neolengua es acotar el alcance del pensamiento, disminuir el radio de acción de la mente? Al final, terminaremos todo crimen de pensamiento,... únicamente es cuestión de controlar la realidad....”
                                               ORWELL, George; 1984 (1949), Ed. Leyenda, México D. F., 2004. (Textos seleccionados)
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